OBREGÓN UN CAUDILLO INVICTO

Por Carlos Silva Cázares

 

“Los triunfadores de la Revolución –escribió Héctor Aguilar Camín- tienen un nombre: Carrancistas; y dentro de este grupo, una facción: la de los revolucionarios de Sonora. Su lucha, en tanto resultado y en tanto procedimiento, tiene poco que ver con aquellas otras tendencias populares que la mala memoria y los veintes de noviembre han consagrado como santo y seña de la revolución”

 

La Revolución Mexicana no estalló al mismo tiempo en todo lo largo y ancho del país. Comúnmente, cuando se hace referencia al inicio del periodo revolucionario en noviembre de 1910, se cree que este movimiento inició, sin excepción, en todos los rincones de la república.

 

 

 

.

Álvaro Obregón, un caudillo invicto.

Álvaro Obregón, un caudillo invicto

El movimiento revolucionario tuvo distintas motivaciones y perspectivas en cada región. Uno de los ejemplos más nítidos que se pueden considerar es el que se refiere al inicio del movimiento revolucionario en el norte del país, específicamente en el estado de Sonora. Sin analizar las condiciones, económicas, sociales, políticas , culturales, geográficas, demográficas de esta región del país, basta decir, que fue ahí, donde se gestó una parte de la lucha revolucionaria, que de algún modo, llevó al triunfo el movimiento armado iniciado por Francisco I. Madero.

Así mismo, se debe señalar a Alvaro Obregón, como una de las figuras más representativas de esa lucha, a pesar de que no se incorporó a la lucha desde su inicio, pues gozaba de una posición económica y social desahogada. Sobre este tema Obregón confesaba: “Los hombres atentos al mandato del miedo, que no encontraban armas, que tenían hijos, los cuales quedarían en la orfandad, si perecían ellos en la lucha, y con mil ligas más, que el deber no puede suprimir cuando el espectro del miedo se apodera de los hombres. A la segunda de esas clases tuve la pena de pertenecer yo.”

Superada esa etapa, Obregón acude al llamado revolucionario, en abril de 1912 para combatir a Pascual Orozco, quien se rebeló contra el gobierno de Madero, dando paso de este modo al inicio de la Revolución en el estado. Al término de la rebelión orozquista, Obregón continúa con sus trabajos como Presidente Municipal de Huatabampo, aunque no por mucho tiempo.

Al perpetrarse el golpe de estado de Victoriano Huerta, contra el presidente Madero, Obregón regresa a la brega armada, para consolidarse como un primer jefe militar entre los militares. Es un “recién llegado” se dejaban oír los reclamos de los “genuinos revolucionarios”, pero en cada momento Obregón mostraba una peculiaridad que lo diferenciaba y lo hacía el mejor entre todos, “el mejor sentido práctico del mundo”.

Utilizando una estrategia militar de inspiración “de instinto como todo lo que tiene de parentesco con el genio, que ve más allá de los términos ordinarios”, Obregón gana todas las batallas contra el ejército usurpador y el primer Jefe Venustiano Carranza lo nombra Primer Divisionario de la Revolución. Con esta distinción Obregón devora millas por gran parte del occidente de la república. Su objetivo, recobrar la capital del país que se encontraba en poder del usurpador Huerta. “Uno a uno elimina a sus enemigos a los que juzga sus rivales”. Como general invicto, Obregón entra a la ciudad de México al mando de 18 mil hombres el 6 de agosto de 1914. De este modo, y por decirlo de alguna forma, una parte del movimiento armado, la iniciada en el norte de la república daba el triunfo a la Revolución Mexicana.

.